Dureza real, no solo superficial
Mientras el temple convencional endurece la capa externa, la criogenización profunda convierte la austenita retenida en martensita en todo el volumen del componente. En aceros D2 y M2 se registran incrementos de 2 a 4 puntos Rockwell C sin riesgo de descarburación.
Estabilidad dimensional sin rectificado
Las piezas tratadas con frío profundo reducen la deformación por transformación de fase. Esto evita el rectificado correctivo posterior, común en tratamientos criogénicos mal controlados. Nuestro perfil de enfriamiento mantiene tolerancias dentro de ±0.01 mm en ejes de transmisión y matrices de estampado.
Vida útil medida en ciclos, no en horas
En matrices de forja en caliente, la criogenización aumenta la resistencia al desgaste abrasivo entre un 35 % y un 50 % respecto al temple + revenido estándar. Los datos provienen de ensayos con cargas de 1200 MPa y temperatura de trabajo de 400 °C.
Proceso documentado con metalografía
Cada lote incluye análisis de fracción de martensita por difracción de rayos X y micrografía electrónica. No trabajamos con recetas genéricas: ajustamos rampa de enfriamiento, tiempo de sostenimiento y revenido según la composición real de la aleación.
Sin aditivos ni capas adicionales
A diferencia de los recubrimientos PVD o CVD, la criogenización modifica la microestructura interna sin agregar material extraño. No hay riesgo de delaminación ni de cambio dimensional por espesor de capa. La pieza conserva su perfil original.
Referencias en maquinaria pesada
Componentes de equipos de minería y prensas hidráulicas tratados con nuestro proceso han superado las 8000 horas de operación sin fallo por fatiga. Los informes de seguimiento están disponibles para cada cliente.